El jueves 19 del mes pasado, el guitarrista de AC/DC Stevie Young (69 años) fue internado, debido a que no se había sentido bien. Tras haberle realizado estudios, le dieron el alta un par de días después; justo para que participara del primero de los tres recitales que la banda australiana ofrecería en la Argentina.

La noticia sobre su internación ocupó un espacio importante tanto en medios tradicionales como en redes sociales. Pero, en rigor, no sorprendió. Y ello se debe a que para la mayoría de la gente resulta bastante aceptable que un septuagenario pueda descompensarse y requerir atención.

La visita de Young al sanatorio reabrió, sin embargo, el debate sobre una realidad que los fanáticos suelen esquivar: los músicos que marcaron a varias generaciones -en particular, los nacidos entre los 60 y los 80 del siglo pasado- están envejeciendo. Y con esto también se va cerrando una etapa dorada de la música.

Durante décadas, las figuras del rock parecían inmunes al paso del tiempo. Dueños de una energía inagotable, desplegada durante giras interminables, construyeron una mística que los acercaba más a lo eterno que a lo humano. Pero los años comenzaron a hacerse visibles; primero, en los ritmos más pausados; luego, en las giras cada vez más espaciadas, y finalmente, en los anuncios de despedida.

En ese contexto, el regreso de AC/DC a los escenarios de varios países ofrece una imagen ambivalente. Como señaló una reciente nota de la publicaciones especializada “Rolling Stone”, la banda parece vivir “entre la inmortalidad y el precipicio”, una definición que sintetiza con crudeza el presente de muchos grupos históricos. Incluso su líder, Angus Young, lo expresa con una mezcla de vitalidad y nostalgia: “Por esta banda todavía me siento como un chico de 18 años”. Pero más allá de su percepción, Angus está a días de cumplir 72 años. Y el cuerpo pasa facturas.

Casos emblemáticos no faltan. Roger Waters (82 años y medio), uno de los genios detrás de Pink Floyd, cerró “This is not a drill” -su gira despedida de los shows en vivo- el 9 de diciembre de 2023, en Quito (Ecuador); luego de haber recorrido gran parte del globo durante casi un año y medio -había empezado el 6 de julio del año anterior en Pittsburgh (EEUU)-. Algo similar hizo el trovador español Joaquín Sabina (77 años recién cumplidos), que llevó por distintos escenarios del mundo su gira de despedida “Hola y adiós”, durante todo el año pasado: del 25 de enero al 30 de noviembre). Y también el brasileño Gilberto Gil, que con casi 84 años llevó a cabo su última gira, “Tempo rei tour”, que incluyó a la Argentina.

Rock & roll all nite...

Esta situación no es exclusiva de solistas. Bandas históricas también enfrentan el mismo dilema. En diciembre de 2023 Kiss se retiró oficialmente de los escenarios. Sí, los mismos que querían “rockear toda la noche y festejar todos los días”, arguyeron que la edad y el desgaste físico de actuar con trajes pesados y maquillaje (más de 20 kg) hacían insostenible continuar con giras en vivo de alto nivel. Y optaron por dar un paso al costado para preservar su legado.

Palito Ortega cumplió 85 años: el tierno homenaje de Julieta y Rosario en las redes

Y Rolling Stones, liderado por un Mick Jagger próximo a cumplir 83 años, habían descartado nuevas giras mundiales, debido a que el guitarrista Keith Richards (más de 82 años) padece artritis y artrosis en sus manos. Aunque luego una publicación del diario “Daily mail” deslizó que el grupo podría rodar una vez más por escenarios de un selecto grupo de países -entre los que estaría la Argentina-, bajo el formato de “miniresidencias” invernales: afincarse un tiempo en algunos lugares, y ofrecer recitales espaciados.

Generaciones “huérfanas”

El fenómeno no sorprende, pero interpela. Las generaciones que crecieron durante los años 60, 70 y 80 encuentran que sus referentes musicales comienzan a despedirse, a reducir su exposición o, directamente, a desaparecer. No se trata solo de una cuestión biológica: es también el cierre de una era cultural. Diversos estudios sostienen que la conexión emocional con nuevas canciones decae alrededor de los 30 años; es decir, a partir de esa edad empieza un estancamiento en los gustos musicales de la adolescencia, y prácticamente no se escucha nueva música.

El paso del tiempo en las bandas afecta incluso a aquellas que supieron encarnar una renovación dentro del rock, y que hoy empiezan a mostrar signos de madurez. Red Hot Chili Peppers, con más de cuatro décadas de trayectoria, ya es vista por muchos como material digno de revisión, más que como una promesa de futuro. De hecho, ya se estrenó un documental sobre la banda en Netflix.

El paso del tiempo impone nuevas reglas. Las exigencias físicas de una gira, los cambios en la industria y la propia necesidad de preservar la salud recuerdan que incluso las leyendas “inmortales” están sujetas a los límites del cuerpo. Y esto llegará para todos; incluso para Paul McCartney, que en octubre de 2024 -por entonces, con 82 años- ofreció un show de tres horas en Córdoba.

Charly García apareció junto a León Gieco en Punta del Este

Incluso para los argentinos, que resisten al paso del tiempo. Ramón “Palito” Ortega (85 años) tiene agenda de presentaciones para este año -incluido Tucumán-. David Lebón (73) y Pedro Aznar (66) andan paseando su versión de Serú Girán -sin Charly García (74), virtualmente retirado de los escenarios- por festivales y por estadios. También vienen haciendo giras Andrés Calamaro (casi 65) y Fito Páez (63). Ricardo Mollo (68) y Diego Arnedo (72) no paran de hacer shows en varias ciudades del país e, incluso, de otros países con Divididos. De igual modo Las Pelotas, con su líder, Germán Daffunchio (64).

¿Y la gente?

Para el público, la sensación es ambivalente. Por un lado, el agradecimiento por haber sido testigos de una época irrepetible. Por otro, la inevitable nostalgia ante la retirada de quienes pusieron banda sonora a momentos clave de sus vidas.

El rock, como toda expresión cultural, se transforma. Nuevas generaciones toman la posta, aunque no siempre con el mismo peso simbólico. Mientras tanto, los grandes nombres comienzan a correrse, dejando un legado difícil de igualar.

Quizás la mayor lección sea aceptar que incluso los ídolos envejecen. Y que, en ese proceso, también se redefine el lugar que ocupan en la memoria colectiva: menos presentes en los escenarios, pero cada vez más firmes en la historia.

PUNTOS DE VISTA

Con el retiro se puede disfrutar más de la vida

Pablo Pacífico (56 años)

Músico solista - líder de Los Peces Gordos

La trayectoria o el tiempo que lleva convertirse en músico de fama internacional -en caso de bandas como Rolling Stone, AC/DC, o solistas como Roger Waters o Joaquín Sabina- o colocarse en un ámbito de popularidad, en el caso de los artistas locales es muy larga, e implica muchísimo esfuerzo. Hasta que pueden tener otro tipo de vida, van usando muchísimo de su tiempo -mañanas, tardes, noches- para actuar en muchísimos lugares; y en ocasiones, dos o tres veces por semana para lograr tanto el sustento como el hecho de convertirse en un músico popular.

Eso conlleva un desgaste muy grande, porque trabajan toda la jornada; incluso, en los comienzos, pegar los afiches, hacer la promoción. Las giras primero se hacen en un auto; luego cambian a un ómnibus -durante parte de la vida prácticamente viven encima de un móvil, y paran en cualquier lado-, hasta que logran viajar en aviones y parar en hoteles. Y el cuerpo se va cobrando alguna factura.

Roger Waters.

Además, un show en vivo requiere un ejercicio físico muy grande; en muchos casos, esas bandas ofrecen shows de más de dos horas, durante las cuales el cuerpo trabaja por completo, no solo la garganta o los brazos, en el caso de los instrumentistas. Eso, más la concentración cuando se trabaja la música implica un desgaste bastante grande.

Por ahí suele asociarse al músico la “mala vida” que lleva. Pero eso es un mito. Se habla de la droga, el alcohol, la noche, la diversión, y no es así; se trata de un trabajo, que requiere muchísimo esfuerzo, muchísimo ensayo y sacrificio durante toda la vida, hasta que se logra una fama que permita trabajar de una manera un poco más distendida.

Y esto suele llegar cuando el cuerpo ya no es el mismo. Y entonces, eso te invita a retirarte, a hacer presentaciones con mucha menos frecuencia, con más distancia, más pensadas, más elaboradas. Y en paralelo ya está el hecho de querer disfrutar un poco más de tu vida y de tu familia, cosas que no se puede hacer mientras están en la etapa de crecimiento. Por entonces suele ser muy intensa la actividad de jueves a domingo; y quedan lunes, martes y miércoles para ver crecer a los hijos. Con el retiro se puede disfrutar de los nietos, tomarse unas vacaciones.

Se lamenta que no podamos escuchar a nuestros ídolos; pero también está bueno reconocerle a aquella persona que nos ha dado tanta alegría que pueda disfrutar sus últimos años viviendo, saliendo y durmiendo todo lo que se merece.

Por mi parte, con casi 56 años de edad, y con más de 30 años de trayectoria como músico, dentro de lo posible me dedico a hacer shows en los que toque solo mi música. Si por ahí doy algún show en el que toco otros temas, es para ayudar a mis músicos, que viven de eso. Lamentablemente en pocos espacios de Tucumán se puede hacer música propia. Por lo general, los locales no quieren que uno haga su propia música. Y estaría bueno que no sea así, porque los tributos y los covers van generando una pérdida de nuestro patrimonio cultural. Ojalá haya más espacios para la música propia.

El músico es inmortal... hasta que muere

Oscar Imhoff

Músico - precursor del rock en Tucumán

El músico es inmortal... hasta que muere. Así lo creo; todo se acabará cuando me muera. Mientras tanto, la música sigue dentro de mí: sigo componiendo, sigo tocando la guitarra en mi casa, solo. Por muchos motivos uno decide parar un poco; porque es justo,

Puedo dedicarle más tiempo y más interés a las personas que no pude ver porque estaba en gira o porque estaba trabajando fuera del país. A la familia, a los amigos, a la casa paterna o materna, a la ciudad en la que uno nació y creció. En fin, son muchas cosas.

Algunos deciden retirarse. En el caso de los integrantes de los Rolling Stones, calculo que ya deben estar medio cansados de salir de gira. Y algunos están ya medicados, con algunos achaques. Y Charly García lo mismo. Pero la música sigue; el interés, el análisis. Hoy prendemos la radio y evaluamos los nuevos valores; y a decir verdad, estamos pobres, realmente. Espero que pase pronto tanta mediocridad musical.